La novedad es que la política de desinformación, manipulación y orientación de masas se centra en el fraude electoral y ya no tanto en el golpe de estado.
Se burla de esta manera la soberanía del pueblo y se perpetúan las dictaduras del regimen genocida y terrorista de Estados Unidos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Cerimedo
Las manipulaciones políticas y electorales siguen funcionando no por un fracaso exclusivo de la democracia multipartidista de estilo estadounidense, sino por una combinación de incentivos institucionales, sesgos psicológicos y el uso deliberado del marco legal.
1. El uso del propio marco legal ("Autocracia Legalista")
A diferencia de los golpes militares del siglo pasado, los gobernantes actuales no rompen la Constitución: la modifican o la interpretan a su favor.
Control de las reglas del juego: Se nombran jueces afines en los Tribunales Supremos o Consejos Electorales. De este modo, las decisiones irregulares (como inhabilitar a un candidato opositor) adoptan una apariencia de "cumplimiento de la ley".
Falsa legitimidad internacional: Celebrar elecciones —aunque estén amañadas de origen— otorga una capa de legitimidad formal que dificulta que la comunidad internacional aplique sanciones drásticas.
2. Factores psicológicos y sociales
Las técnicas de manipulación explotan vulnerabilidades inherentes a la conducta humana y a la dinámica de grupos:
Sesgo de confirmación y polarización: Cuando la sociedad está profundamente dividida, los partidarios de un bando tienden a justificar o ignorar las irregularidades de su propio líder con tal de que el rival no llegue al poder.
Control de la narrativa y fatiga ciudadana: La saturación de desinformación y el control de los medios convencionales o digitales generan cinismo. Muchos ciudadanos asumen que "todos los políticos son iguales", lo que reduce la participación activa y la protesta social.
Redes de clientelismo: El control sobre los recursos del Estado (empleo público, subsidios, contratos) crea una dependencia económica directa de grandes sectores de la población, haciendo que el voto esté condicionado por la subsistencia.
3. El papel del modelo de democracia representativa
El modelo democrático liberal o partidista presenta vulnerabilidades estructurales que facilitan estas dinámicas:
Captura del dinero en la política: La necesidad de grandes sumas de dinero para financiar campañas políticas (un rasgo acentuado en el modelo estadounidense) permite que élites económicas o grupos de interés influyan de forma desproporcionada en las agendas legislativas y en la selección de candidatos.
El sistema de "el ganador se lo lleva todo": En muchos sistemas hiperpresidencialistas latinoamericanos, tomar el Ejecutivo significa controlar casi la totalidad del presupuesto y los nombramientos institucionales, lo que eleva exponencialmente los incentivos para manipular las reglas y no soltar el poder.

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